-Oye! un dia quiero ir a surfear.- Tipica frase que todo el mundo te dice en cuanto saben que surfeas, y yo respondí lo que le respondo a todos:-Si, claro.- y la gente se queda contenta y tranquila, pero nunca vienen y yo no me preocupo por llamarles, pero ella quiso insistir e insistir como nadie había insistido nunca, así que un dia la llamé y le dije que me iba a surfear y que si quería podría unirse a mi, ella vino, le gustó, y repitió.
Un par de semanas mas tarde yo rompí mi tabla y ella se quedó sin poder surfear durante un par de fines de semana, hasta que ella se compró una tabla.
Entonces un buen día nos fuimos a la playa y la estrenamos, bueno, ella hizo lo que pudo, yo disfruté como un enano y ahora ella es una surfera como las demás, se baja a la playa con esperanzas de que el mar la recompense con unas olas por su paciencia. Y disfruta como disfrutamos los demás al disfrutar lo que el océano nos ofrece.
Esta es la ficha de presentación de una surfera, y de una amiga que me pone de los nervios constantemente, alguien que ha acabado con mi paciencia en mas de una ocasión y que cada vez que nos vemos, me deprime, pero aún así, me encanta que sea mi nueva compañera de aventuras, nunca dice que no, y de la cual puedo aprender mas de lo que me hubiera gustado admitir, es mas valiente que cualquiera de los que presumen en el bar de haber surfeado olas mas grandes que edificios y mas decidida a aprender que muchos de los que paga millonadas por cursos de verano.
Una autentica surfer de pies a cabeza, espero y de verdad deseo que nunca lo dejes tía, ya sea por lo que te costó la tabla o por lo que te cuesta levantarte por las mañanas después de no haber dormido nada para hacerte cincuenta kilómetros para al final no pillar ni una misera ola.
Espero disfrutar de tu compañía dentro de unos años en el agua, saltándote olas, o tu a mi.
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