Lo peor de todo es que empezó siendo nada, como es obvio, y el dueño de un taller cercano vio a dos individuos salir corriendo justo antes de que empezara el incendio. Cogió un extintor e intento extinguirlo.
Cuando el extintor dejo de trabajar tuvo que volver al taller a por otro, y a la vuelta los policías locales no le permitieron hacer nada de nada dejando que el fuego de extendiera mas de lo que debería.
Pero esto son solo cuentos de taberna, y como todos los cuentos de taberna, se suelen exagerar.
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