Me levanté por la mañana y me fui a recoger al señor Guillermo, y sobre las diez y medía llegamos a la playa listos para el rock and roll, pero no, nada de rock and roll.
O bueno, casi que se le puede llamar mas rock and roll que surf.
Resulta que la noche anterior me pasó la información de las mareas pero yo las leí al revés y en vez de llegar a media marea subiendo, llegamos a media, o casi baja del todo y bajando mas si era posible.
Lo cual desencadenó en intentos de bajar barrotes de mas de un metro y medio con un tablón de 9 pies y en una frustración y decepción bastante grande por mi parte, incluso pensando en no ir por la tarde sabiendo que iba a salir un baño bueno.
Y lo fue, fue un baño que recordaré por lo menos hasta que vuelva a irme al nose en una ola de mas de dos metros durante lo que me pareció una eternidad. Obviamente no intenté salir de la ola o rematarla con algún giro, no, me mantuve en el nose hasta que la ola me lanzó hacia delante y di un par de volteretas antes de hundirme al fondo. Esa y otras olas hicieron del baño de la tarde un baño para recordar.
Hay fotos de ese baño, o eso dijo una rubia que estaba en una furgoneta, ahora solo queda esperar a ver si es cierto o era una trola que también podría marcar historia por lo inútil que resulta.
Entre tanto aquí os dejo unas fotos que me sacó Jaime.
(Pido disculpas si hoy estoy mas difícil de leer, estoy algo espeso)
| Aquí iba preparando el final de la ola |
| Que acabó así: buscando un tubo imaginario que tuve que coger sentado |
| Una foto de ya hace tiempo, iba a por todas, y no conseguí nada |
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